jueves, 16 de abril de 2026

Cadáver exquisito

Hice un cadáver exquisito
con todas mis voces del pasado
con las vicisitudes de la verdad entredicha
o jamás hablada.
Con las palabras que rumié hasta caer rendido del sueño
de la pesadumbrez
de la arrastrada manía de no ser correspondido
en mis sueños lúcidos.

Hay una voz de varón adolescente
que se ha apoderado de la mitad del cuerpo inerme
que la tinta ha ido construyendo.
Otra voz esperanzada por que recuerda unos labios húmedos
en alguna noche del verano eterno de los dieciocho.

Hay una voz cegada por unos labios mustios que aparecieron
        de repente
en un recuerdo enterrado por el torbellino de la alborada y del alcohol.
Hay otra voz
        inefable
que parecer querer hablar a esa hora de la tarde de un domingo...
        pero no habla.
Y en un rincón hay una voz femenina
que siempre me habla al oído
me sostiene
me dice "también sos yo, aunque te escapes"
me recuerda que una vez y para siempre
me dejé fluir
y no ser más ese ente que apenas si recordaba
labios húmedos
y labios mustios
        a la alborada.

Poco a poco, en los pliegues de la hoja iban cayendo las palabras. Las voces en distintos tonos iban esbozando un gólem de visiones, de anhelos, de misterios, de preguntas no formuladas, de experimentos cuyos resultados no se los había llevado ningún viento. Un gólem de éxitos y de ayeres no resueltos, de jugadas que nunca se jugaron... de disfraces, imposturas y delirios. Pero también de paz, de paces, de satisfacciones, de estar

                                                                                                        en paz
conmigo mismo.

Con mis voces del pasado armé
un cadáver exquisito.

Y no lo creerías
que la paz de mis voces recorrió ese laberinto
y vino a poblar mi cuerpo.

Inerme está y soy todos ellos y también ella, y elle y soy paz y soy vida.
En los pliegues de la hoja quedó un secreto
            revelado en las últimas huellas de la pluma
y de los dedos encendidos por el inocente deseo
y apenas disimulado por la indolencia del que soy hoy:

Fui feliz un día
con unos ojos pardos y unos labios mate
que me juraban amor.

Pero también fui feliz un día
en la soledad de una pandemia
con la verdad de ser
                                conmigo
                                                en un espejo.

lunes, 15 de febrero de 2021

La Realidad

Es un hecho que la realidad no es la verdad sino una incógnita de lo que el pasado nos dejó como recado de la divina providencia. Comer medialunas a las 6 de la tarde no puede ser más que una abstracción de la pesantez en la que nos hemos acostumbrado a bucear en los días de desasociego.

En la realidad, estamos a merced de un rigor que lejos de ser adamantino, es turbio, endeble, intermitente. La soledad nos encuentra hacinados, con nuestros ojos hinchados, sedientos de no ver a nadie por los senderos de la candente hegemonía del lenguaje protobabilónico que nos fue dado en el vientre materno. Doscientas lunas me han exonerado de esta ceremonia que ahora enfrentas, con tus pasiones intactas, con tus atavíos de la mejor de las sedas, con tus sienes resplandecientes al calor de la historia de la Tierra.

Quizás el demiurgo se solazaba, en los primeros días, imaginando este acontecimiento. Quizás confiaba en que todos los ríos se juntarían en esta capital, que sus nietos, los vientos, se reunirían danzando entre lenguas de fuego una vez más, para poner punto final a la angustia, al hambre y la opresión. Pero que le podían importar a él los ciclos de la historia, que le podían inspirar las desventuras de los grandes linajes de esta tercera roca, en este recóndito rincón del universo. Que le podía importar a él, que es todo pensamiento, que es todo esencia, enterrar los pies en la inmundicia. Allá la tercera roca. Allá los homo sapiens sapiens. Allá sus gobiernos, sus emanaciones de dióxido de carbono, sus lágrimas y sus angustias. Allá la cólera de Aquiles, hijo de Peleo. Allá ellos.

Ya se alzan Ares y Afrodita entre las líneas de Ilión. Ya se alza Palas Atenea, con sus ardientes ojos de lechuza, blandiendo su lanza al compas del ingenio estratégico de un fatigado Odiseo. Ya el Olimpo se prepara para llorar su decadencia porque los hados han decidido que a las puertas de Ilión se sellará, por última vez, el destino de los dioses. Y tu estás allí, indolente, esperando que las últimas velas se apaguen. Eres la navaja que cercenará toda esencia. Tu filo amenazante, me fuerza a rendirme ante la evidencia de que no hay más salida.

Ya el barquero me está esperando. La paciencia es toda su virtud. Se preparó toda su vida para esperarme. Para esperarnos. Para conducirnos a aquella última estación. Es cierto que no asistiré a tu ceremonia. Las aguas turbias de nuestro ensueño nos han empañado la razón. Ya no hay un filo que nos separe. Nos perderemos en la misma corriente: Tu, la evidencia; yo, las ideas. Y el barquero, que solo piensa en los óbolos que se llevará como premio. Quizás el demiurgo no se retiró a descansar, después de todo. Quizás este es su retiro: conducir almas hasta su última estación, por el módico precio de dos óbolos.

Todos mis hermanos han caído. Todo es confusión. Mi sufrimiento es infinito, y la Tierra es finita. No puedo cerrar esta herida y seré la ruina de la civilización.

Llévate mi esencia, Prometeo. Ya no hay nada que yo pueda hacer por los mortales.

Charlie

domingo, 10 de julio de 2016

Nieve

Estoy sorprendido de descubrir que en nuestro cancionero popular hay una cancioncita (un poco triste) con música de Agustín Magaldi que hace referencia a un prisionero en Rusia condenado a ir a trabajar a Siberia (con los pies encadenados) mientras piensa que su amada en Moscú seguramente está sucumbiendo al amor de otro. Todo este relato es muy propio de las novelas rusas de Dostoyevski o de Tolstoi.

Aquí un video con la canción en cuestión:



Y la letra, gracias a todotango.com:

Nieve
Canción
Música: Agustín Magaldi
Letra: Manuel Ferradás Campos

No cantes, hermano, no cantes,
que Moscú está cubierto de nieve
y los lobos aúllan de hambre...
No cantes que Olga no vuelve,
aunque el sol nuevemente ilumine,
aunque siga cayendo la nieve...

Rumbo a Siberia mañana
saldrá la caravana,
¡quién sabe si el sol
querrá iluminar nuestra marcha de horror!
Mientras en Moscú,
mi Olga tal vez a otro amor se entregó
¡No cantes, hermano,
no cantes, por Dios!

Unidos por crueles cadenas,
por la estepa mil leguas haremos
caminando con rumbo a Siberia...
No cantes, que es ruda la helada;
ya Moscú se ha cubierto de nieve
y la nieve ha llegado a mi alma.

Rumbo a Siberia mañana
saldrá la caravana,
¡quién sabe si el sol
querrá iluminar nuestra marcha de horror!
Mientras en Moscú,
mi Olga tal vez a otro amor se entregó...
¡No cantes, hermano,
no cantes, por Dios!

¡Mi Olga!... Olga, Olga... ¡Mi Olga!...

sábado, 1 de febrero de 2014

Resplandeciente

Resplandece al alba la mirada desafiante de su destino condenado. Como una sombra, él se desliza por las rocas, silencioso, guardando el aliento, porque sabe que lo perderá para siempre. Afortunadamente, conoce gente. Conoce gente que no lo olvidará. Conoce gente que lo ha amado, que lo ha protegido, solo porque él ha visto en ellos un ser brillante. No desea prolongar su agonía, pero no quisiera irse sin verlos una última vez. Entonces cierra sus ojos y allí están. Uno por uno, él va visitando a sus amigos, a quienes ha enaltecido millares de veces con su mirada generosa, con sus pupilas profundas, con sus ojos viejos. Allí está ella que rescató su alma justo antes de que cayera al temible precipicio de la culpa y de la soledad. Allí está el otro, que se jugó la vida por él, como él mismo lo haría por todo el mundo. Allí también está aquella, con toda su familia, que confiaron en él, y él como siempre cumplió con su palabra. Allí, allí está ella. Ella, que lo ha salvado tantas veces y en tantas maneras diferentes. Pero que aún no lo sospecha. Y él se va desvaneciendo. Ahora, otra vez, todos ellos pasan delante de su mirada, sumergidos en sus vidas preciosas y él está feliz porque todos ellos son almas resplandecientes que han sabido amar, que han elegido el camino correcto pero, sobre todo, son almas que no lo olvidarán. Contiene el aliento aun, haciendo fuerza, intentando que sus pies lo sostengan una vez más, una última vez. Respira. Respira profundo, todo el aire que necesitará. Contempla el cielo y respira. Sonríe. Sonríe. Sus ojos brillan como nunca antes habían brillado. Este es su último aliento y lo está por perder para siempre. Para siempre. Respira. Sus ojos se tornan oscuros, tristes. De repente, parecen los ojos de un niño asustado. Pero las pupilas no han perdido su profundidad... ¡oh!, no. Sabe que después de toda esa vida de hombre bueno, sensible, valiente, generoso, resplandeciente, solo le queda gritar. Aun así, a pesar del miedo, de las lágrimas que han empezado a rodar sobre su rostro y del silencio que lo rodea, está feliz, porque en este supremo día, él sabe que lo ha dado todo. Sabe que ha dado vida. Y este es su último aliento. Solo le queda... gritar.

viernes, 25 de enero de 2013

Retorno con más libros

Después de un tiempo de ausencia, me pongo en campaña de reabrir este cuadernito, y que mejor manera de hacerlo que mostrando orgullosamente cómo va aumentando mi humilde biblioteca. Estos son algunos de los últimos libros que he adquirido. Borges, la física y la matemática, como no podía ser de otra manera, son los libros elegidos para representar mi regreso a éstos rincones cibernéticos.

Se ve un poco de tierrita porque me agarró el espiritu bloguero en medio de la limpieza. Sin embargo he de advertirles que vienen varios proyectos en camino. Iré comentando algunos libros que leo o compro. Brevemente comentaré estos:

1) Seis problemas para don Isidro Parodi:
Un clásico del relato policial argentino, escrito por Borges y Bioy Casares, firmado bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq. Isidro Parodi está preso por un delito que no cometió, y como tiene mucho tiempo libre le resuelve casos difíciles a la policía. Aun no lo he leído, por lo que esperen algún comentario próximamente!!

2) Calculus - Volumen 2.:
Uno de los mejores libros de Análisis Matemático, el famoso Apostol. Nada más que decir.

3) Por amor a la Física:
En este libro, el profesor de física más famoso del mundo expone lo que durante años a tratado de transmitirles a sus alumnos: una forma de ver la naturaleza que cambie sus vidas. El libro está escrito de una forma muy amena, como sus clases del MIT, cuyos videos recomiendo a todos aquellos que hayn tenido la mala fortuna de tener profesores que les hacían ver una física de lo más aburrida.

4) Mecánica:
Un libro muy teórico, el primero de la serie de libros del premio Nobel ruso Lev Landau. El instituto Landau fue un instituto de física teórica que pedía a los aspirantes a ingresar allí la aprobación de un examen conocido mundialmente como el «mínimo teórico». Parece ser que el mínimo teórico fue aprobado solo por 43 personas. Valińdonos de éste primer volumen, uno podría pensar que Landau se tomó muy a pecho eso de «lo bueno, si breve, dos veces bueno». Saliéndonos de su elegante cosmovisón de la física teórica, Landau también ha escrito algo de divulgación. Es muy recomendable, al respecto, «¿Qué es la teoría de la relatividad?», donde expone los principios básicos de la teoría especial de la relatividad y sus resultados, sin recurrir a una sola ecuación. Por cierto, fue el primer libro que leí sobre relatividad, cundo iba a la secundaria. Demás está decir que quedé fascinado por la teoría, su belleza y creo que ayudó mucho la simplicidad con la que este genio ruso la explicaba, casi como si estuviese dialogando con el en algún café-bar.

6) El sistema del Mundo
En este libro, Newton expone los resultados de la Ley de gravitación Universal, en un lenguaje bastante más sencillo que el de sus «Principia», aunque esta simplicidad es muy relativa, porque cuando aparece la matemática de la época, no hay quien nos ayude a comprenderla. De fundamental importancia es la aparición del grabado (erroneamente atribuído por algunas fuentes al libro «Principios matemáticos de la filosofía natural») en que Newton ilustra que un proyectil puede realizar una parábola como había probado Galileo o bien, si la velocidad inicial es lo suficientemente grande, una hermosa elipse, lo cual lo dejaría en orbita. A mi modo de ver es una bellísima abstracción sobre la unificación del movimiento de los proyectiles y de los cuerpos celestes. Como es algo que me gusta mucho, me explayaré sobre esto algún día. ¡Es una promesa!
(Para ver el grabado, click aquí!)

7) Ficciones
El libro que me inició en la lectura de Borges, hace ya varios años, cuando era un pibito de secundaria. Quedé alucinado con cuentos como «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius», «El Fin», «La biblioteca de Babel», «Funes el memorioso», «Las ruinas circulares», y el ensayo ficticio «Examen de la obra de Herbert Quain». De cada uno de éstos textos (¡y de los otros también!) he aprendido algo. Siempre vuelvo a Borges porque cada cosa nueva que voy descubriendo en sus textos es sinónimo de mi crecimiento. Recuerdo un verano en que sacaba sistemáticamente libros de Borges de la biblioteca de Funes. Lo he pasado muy bien leyendo cuentos como «El aleph», «El inmortal», «Hombre de la esquina rosada», «El libro de arena»... Pensándolo bien, mi próxima adquisición, serán sus obras completas. No lo dudo.

8) La ciencia divertida
Un bellísimo libro de experimentos científicos que bien podrían pasar por trucos de magia. Arthur Good (bajo el sedónimo de Tom Tit), muestra una serie de experimentos muy curiosos en un libro bastante antiguo y con el que tropecé accidentalmente en una librería ¡de libros nuevos! La perlita del libro son los grabados excepcionales que inspiraron al pintor René Magritte en algunos de sus trabajos. Uno de los tres libros (el que yo conseguí) puede leerse completo y admirar sus grabados aquí: http://www.librosmaravillosos.com/lacienciadivertida/
Este libro es muy querido por mi y por el amigo Rodrigo, que me lo dió a conocer (y que lamentó mucho que le ganara de mano cuando lo encontré en la librería, aunque ya consiguió su propio ejemplar traído directo de Buenos Aires).

Por hoy, eso es todo. ¡Pero esta vez prometo volver pronto!
Abrazos
Carlos

PD: Si quieren envidiarme algunos libros más, deberían pegarle un vistazo a mi humilde biblioteca http://conaromadelibro.blogspot.com.ar/2012/05/bibliofilia.html

viernes, 25 de mayo de 2012

Diálogos. Borges-Sábato

Sábato: (...) Usted sabe que los propósitos siempre son superados por la obra, cuando se trata del arte. Quién recuerda en qué acceso de patriotismo Dostoievsky se propuso escribir un librito titulado «Los borrachos», contra el abuso del alcohol en Rusia: le salió «Crimen y castigo».
Borges: Claro, si el «Quijote» fuera simplemente una sátira contra los libros de caballería no sería el «Quijote». si al final, cuando termina la obra, el autor piensa que hizo lo que se propuso, la obra no vale nada.
Sábato: Tal vez los propósitos sirvan como trampolín para lanzarse después a aguas más profundas. Allí empiezan a trabajar otras fuerzas inconscientes, poderosas y más sabias que las conscientes. Las que en definitiva revelan las grandes verdades. (...)

Fragmento de "Diálogos. Borges-Sábato"
Diálogos entre dos grandes de la literatura compaginados por Orlando Barone. Libro que estoy leyendo con mucho entusiasmo, por cierto. Es genial que uno pueda leer a Borges hablando de todo un poco como si se lo encontrara en el café nada menos que con Sábato. Orlando Barone fue un iluminado al reunirlos para volcar estas charlas a un libro de valor incalculable.

sábado, 5 de mayo de 2012

Bibliofilia

Ordenando mi biblioteca esta tarde armé un pequeño álbum. Me siento muy orgulloso de mis libros. La bibliofilia está consumiéndome. Que así sea.